Que nadie jamás olvide Heysel.
De ello puede dar fe como nadie Michel Platini, presente en aquel infame partido y autor del único gol.
Que el nacionalismo ruso se hooliganice a dos años de su Mundial es una señal más que inquietante.
Tampoco cabe en lógica alguna que en el Velódromo marsellés un sector de rusos e ingleses estuvieran tan cercanos, como si el recuerdo de Heysel se hubiera borrado.
Los abyectos sucesos de estos días destilan, de momento, una cierta laxitud de las autoridades, civiles y deportivas.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/12/actualidad/1465761589_334172.html
