Sin embargo, durante este encuentro los familiares le entregaron un documento que contiene sus exigencias esenciales (http://goo.gl/o6V4wI).
En la memoria colectiva se mantiene la indignación que crece, y se sostienen las exigencias de las víctimas.
Ya no les creen, ni las familias ni la sociedad mexicana en general.
Las fechorías de un mal gobierno han quedado develadas ante los ojos de las víctimas y de la sociedad mexicana e internacional.
Hoy, a un año de aquellos lamentables hechos, la sociedad vuelve a salir a las calles, confronta al gobierno, y vuelve a gritar: ¡Vivos se los llevaron!
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/26/opinion/015a2pol
