Francia acaba de sumarse al campo de los países que luchan por estrechar el mercado de la prostitución.
Desde ese punto de vista, la decisión francesa no es un paso decidido hacia la abolición del comercio sexual, pero sí hacia su reducción.
La prostitución es un infame negocio, basado en gran parte en la trata de seres humanos.
Durante años se ha mantenido el debate sobre si lo conveniente es abolir la prostitución o regularla.
La norma se funda en una cuestión de género, considerando que la prostitución es ejercida esencialmente por mujeres y que casi todos los clientes son hombres.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/10/opinion/1460312537_660953.html
