Esas tres cosas le pedía Raúl Zurita a Dios cada vez que iba a la iglesia tras hacer la primera comunión.
Él, sin embargo, insiste en que le importa más vivir que escribir: “La vida nunca será un libro ni un libro será nunca la vida.
Como recordó anteayer en la Feria del Libro de Madrid durante un coloquio con la poeta Elena Medel, su primera edición se publicó en 1998.
La “abuela” era Veli, una emigrante con carácter que decía haber sido rica en Génova y ahora se avergonzaba de ser pobre en Santiago.
En lugar de cuentos infantiles, la abuela Veli le contaba episodios de la Divina comedia y el primer libro de su nieto terminó titulándose Purgatorio.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/06/01/actualidad/1464809933_489472.html
