También en la final, aupado por el “¡Nole, Nole!” constante de la grada, poblada de muchas más banderas serbias que de algún que otro aderezo británico.
La presa, esta vez, Andy Murray, al que su notable mejora sobre la arcilla le fue insuficiente para frenar al tiránico Nole.
El de Belgrado, pues, ya tiene Roland Garros en el currículo, el único gran torneo que se le resistía.
Y ahora, por fin, después de haberse quedado cuatro veces en cinco años a un solo trofeo de lograrlo, Djokovic.
Este, pletórico, elevó al cielo francés su 12º cetro del Grand Slam, 65º título, con un buen trecho de carrera todavía por delante.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/05/actualidad/1465132338_690939.html
