“Hay que pasar a la siguiente velocidad”, dice el conservador ex primer ministro Alain Juppé.
Los espías pueden desde entonces interceptar comunicaciones telefónicas y cibernéticas con autorizaciones del primer ministro, sin control judicial.
“El estado de excepción y la unidad nacional no pueden ser las únicas respuestas”, ha clamado el presidente del Senado, el conservador Gerard Larcher.
El primer ministro, Manuel Valls, ha sido el primero en lanzar la alerta al calificar de “irresponsables” a quienes exigen mano dura contra los inmigrantes y los musulmanes.
Son esas llamadas a “la unidad y la cohesión” de François Hollande las que esta vez no han sido respetadas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/17/actualidad/1468778508_589937.html
