El TTIP, en su proceso y contenido, es mejorable, pero en cualquier caso, mucho mejor que las alternativas que plantean sus detractores.
Tanto en EEUU como en Europa son múltiples las fuerzas que han hecho del TTIP un banderín de enganche para promocionar el populismo anti-sistema.
La suspensión inmediata de la negociación del acuerdo debilitaría a Europa en un momento en que el continente necesita todo lo contrario.
El anuncio del Gobierno francés de que pedirá la paralización definitiva de las conversaciones para el Acuerdo transatlántico de comercio e inversiones (TTIP en sus siglas en inglés) es una decisión oportunista y electoralista, que daña gravemente la relación transatlántica —vital desde un punto de vista estratégico—.
Desde Donald Trump a Marine Le Pen pasando por la izquierda radical, son muchos los que defienden soluciones basadas en el retorno al proteccionismo comercial y la recuperación de una soberanía inexistente.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/30/opinion/1472579358_248844.html
