Se llamaba Rafael Lemkin y en 1921 llegó a Lviv, donde permaneció hasta 1926, cuando obtuvo su doctorado en derecho penal.
Sus ideas se difundieron, pero no llegaron a fraguar porque Hitler acababa de hacerse con el poder en Alemania.
“Llamarlo genocidio”, explica, “reconoce la identidad del grupo, lo que se le ha hecho y su derecho a existir”.
Lemkin había inventado una nueva palabra para un nuevo crimen: la destrucción de grupos, una amalgama de la palabra griega genos (tribu o raza) y la terminación latina cidium (el acto de matar).
Mientras preparaba la charla, me sorprendió descubrir que el hombre que había inventado la palabra genocidio había vivido en Lviv e incluso había estudiado en la facultad de Derecho que me había invitado.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/08/12/actualidad/1471015627_672212.html
