A finales del 2014, el Ministerio de Género, Infancia y Protección Social de Ghana dictó una orden de cierre de los campamentos de brujas.
La acusación de ser una bruja en países como Ghana o Burkina Faso representa el exilio o la muerte.
Para Louta Kukuo, investigadora en la Universidad de Ghana, la situación de las acusadas de brujería es caso grave y evidente de la violación de derechos humanos que viven estas mujeres en Ghana.
La custodia de estas mujeres está a cargo del tindana, un líder responsable de practicar supuestos exorcismos para limpiar el alma de las brujas.
“Ser vieja, soltera y pobre es una mala combinación en un país como Ghana.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/11/planeta_futuro/1455208989_048063.html
