Irlanda también suspendió sus visados de oro en 1998, tras casi dos decenios en vigor, por su escasa rentabilidad.
Dadas las sumas de dinero que se mueven por los visados de oro, es imprescindible, dice el Fondo, garantizar que no esconden operaciones de lavado de dinero.
Por esta razón, algunos como España o Portugal aprobaron raudos programas de residencia a cambio de inversiones.
Los flujos de dinero derivados de los visados de oro suponen un importante ingreso de capital en diversos sectores económicos de un país, especialmente para los más pequeños.
Hace más de un año, Canadá decidió interrumpir su programa de ciudadanía para inversores alegando que no estaba dando los resultados económicos previstos.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/02/12/actualidad/1455293123_293947.html
