La población había perdido la confianza en él y lo consideraba de hecho una fuente de ébola”, asegura el epidemiólogo nigerino de Alima Samba Hamani.
En esta Guinea Forestal todo comenzó en diciembre de 2013 y aquí la huella del virus sigue muy presente.
En Koropará, al sur de Guinea cerca de la frontera con Liberia, ha llegado el momento de recoger el arroz.
“Hay una enorme falta de recursos humanos”, añade Hamani, “el ébola contribuyó a hundir el sistema pero antes de la epidemia tampoco había una buena organización.
“Este hospital fue centro de tránsito de pacientes de ébola y fue estigmatizado por la población”, asegura el director del hospital de N’zérékoré, Guilavogui Zoba, “ahora tenemos un serio problema de recursos humanos y financieros”.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/08/planeta_futuro/1465395392_144501.html
