Tan entretenido como ilustrativo, Havana Motor Club levanta la tapa del motor de Cuba y enseña varias claves que ayudan a comprender la compleja maquinaria de esta sociedad.
Los autos locos cubanos.
Ruido de motor tronante.
En la siguiente escena se baja el banderín de salida y salen todos en llamas como improbables Fitipaldis del socialismo del siglo XXI.
El director mezcla con maestría imágenes de bólidos y aficionados y risas con botes de gases y policías y manifestantes y banderas cubanas enervadas.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/08/actualidad/1460069271_577318.html
