La travesía de este segundo contingente púnico parece haber sido más fácil: el itinerario ya lo había abierto Aníbal.
En realidad, dados los pocos elefantes que llevaba Aníbal, sería una inmensa casualidad localizar cualquier resto.
Posteriores análisis podrían revelar qué tipos de caballos produjeron las heces y de dónde procedían geográficamente.
Desde el estudio de los coprolitos (heces fosilizadas) de los dinosaurios y otros animales prehistóricos hasta el análisis de las letrinas de las antiguas poblaciones y Ejércitos.
Aníbal llevaba consigo a los famosos y temidos jinetes númidas del norte de África.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/04/11/actualidad/1460395243_261128.html
