Pensaba que se trataba del Ejército, pero los ‘soldados’ le llevaron donde su comandante, Pablo Catatumbo, uno de los jedes de la guerrilla más antigua de América Latina.
Uno de los más afectados, que rompió a llorar, fue Pablo Catatumbo.
Acosta siguió trayendo y llevando mensajes de las FARC y del Gobierno de Uribe que, asegura, siempre intentó mantener una negociación con los guerrilleros.
En una carretera del Valle del Cauca, una de las zonas más azotadas por 52 años de conflicto armado, Henry Acosta vio como un retén de la guerrilla lo retuvo.
Dice hoy Acosta, cooperativista caficultor de 67 años, que en ningún momento tuvo miedo.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/24/colombia/1474734879_120722.html
