Dos minutos después Nigería sí supo resolver y comenzar su victoria.
Era la debacle si se miraba que en los últimos 160 minutos Honduras se había debido tragar nueve goles (los seis brasileños y los tres africanos) y había anotado ninguno.
Esta Honduras estaba para alegrías, pero no para proezas; no lo puede estar ningún equipo con tantas desatenciones en su defensa, para empezar.
Parecía, sí, pero el equipo dirigido por el colombiano Jorge Luis Pinto acabó hundido en un marcador 2-3.
El juez Sandro Ricci pitó el “basta” y los catrachos cayeron con sus botas bien puestas, creyendo que sí se podía, perfumados con solo el olor del bronce.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/08/20/actualidad/1471724925_791724.html
