El alcalde de Bogotá no es un doctor, no, pero sí es el alcalde de Bogotá.
Déjenme que les cuente qué nos ha estado ocupando acá en Bogotá en las dos últimas semanas.
Sigue siendo lo usual que los dependientes llamen así a sus jefes como resignándose a su clase, como adulando para sobrevivir.
Y la moraleja es que estas sociedades tan conservadoras suelen aferrarse a sus desigualdades como a sus tradiciones.
Segundo: la indignada ciudadanía de las redes sociales repudió, con plena razón, semejante farsa.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/27/colombia/1461709404_192026.html
