La remolacha aporta frescura –potenciada por la hierbabuena– y sabor al plato y consigue que su textura sea mucho más sedosa que la del hummus tradicional.
Dudo que haya cosa más rica y más fácil de hacer que el hummus.
Añadir la remolacha y los garbanzos, y procesar hasta conseguir una pasta no demasiado fina.
Servir con hierbabuena picada, un chorro de aceite y el acompañamiento deseado.
La belleza de los pedacitos de hoja verde sobre el rosa del hummus compensa con creces el esfuerzo de usar el cuchillo medio minuto (o menos).
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/02/25/receta/1456357819_240399.html
