La emigración que sucedió a la entrada de Hungría en la UE, en 2004, creó un gran agujero.
Tras gastar más de 400.000 euros de dinero público en la campaña, las autoridades solo lograron emplear a 105 jóvenes en un año.
Y fueron sospechosos hasta que una joven del pueblo, que hablaba un poco de español, descubrió que eran mexicanos.
Las regiones más afectadas, explica el presidente de la Confederación Empresarial húngara, son la central y Transdanubia, al oeste del Danubio.
Puede que la veintena de trabajadores mexicanos que desembarcó hace unos meses en Szügy para trabajar como técnicos en una fábrica de piezas para automóviles las tuvieran.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/10/03/actualidad/1475515272_383054.html
