Lo explicó un asesor cercano hace meses: «Dilma Rousseff se crece con la presión.
Hoy, pocos dudan de que llegará hasta el final del juicio político, de que permanecerá los 180 días exiliada en su propio palacio con la intención última de regresar, con la certidumbre de que va a regresar.
En Brasil aseguran que existe el Dilmês, un lenguaje propio de la presidenta que es difícil entender por el resto de la población.
A los veinte años se unió a la formación clandestina de extrema izquierda Política Obrera.
Hace unos meses, cuando el impeachment era una amenaza aún borrosa, muchos especialistas políticos aseguraban que en caso de que Rousseff fuera apartada del poder, ésta renunciaría, más pronto o más tarde, harta de sentirse derrotada.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/12/actualidad/1463016796_302213.html
