Los propósitos partidistas se han conocido por la renuncia del actual presidente Carles Gasóliba a repetir un nuevo mandato en desacuerdo con el nuevo rumbo que el conseller Raül Romeva quiere dar a la institución.
Esta vez la víctima es el CIDOB, el prestigioso think tank barcelonés dedicado a las relaciones internacionales, sometido a un relevo en su presidencia cuyo objetivo es convertirlo en un instrumento de la proyección exterior de la causa independentista.
Además de cambiar el rumbo, la decisión pone también en cuestión el modelo de consorcio que rige el organismo, con presencia de diferentes instituciones, entre ellas el Ministerio de Exteriores.
En su afán por sobreactuar en la escena internacional, el Gobierno catalán corre el riesgo de hacer el ridículo, como acaba de ocurrir con el primer viaje oficial del presidente Carles Puigdemont a Bruselas, por invitación del Gobierno de Flandes.
Puigdemont quería dar idea de que Cataluña cuenta en Europa manteniendo contactos al más alto nivel, pero ni el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, ni el del Parlamento, Martin Schulz, encontraron hueco en su agenda para recibirle.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/03/opinion/1462291473_566903.html
