Desde el día siguiente a las elecciones, Pedro Sánchez se ha dedicado a empujar a los brazos de Mariano Rajoy, primero, a Ciudadanos, ahora, a PNV e incluso a Convergència.
Fruto de un cálculo estratégico difícil de comprender, Pedro Sánchez ha decidido que una abstención de Ciudadanos a una investidura de Rajoy, partido con el que no solo firmó un extensísimo acuerdo de investidura sino con el que incluso estuvo a punto de gobernar en coalición, es algo que el PSOE debe evitar a toda costa.
Lo mismo con el PNV y Convergència.
De lo hecho y dicho hasta ahora, la impresión es que Sánchez y su equipo prefieren una mayoría absoluta del PP que controle la Mesa del Congreso a un Gobierno de Rajoy en minoría sometido al Parlamento.
Un misterio.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/20/opinion/1469010864_911392.html
