El 80% de los atacantes en la veintena de atentados palestinos registrados proceden precisamente de los distritos de Jerusalén Oriental, anexionados por Israel en 1980 tras ocuparlos en la guerra de 1967.
También perderán el derecho a seguir viviendo en Jerusalén, lo que implica la revocación del permiso de residencia en Israel.
Entre otras medidas de excepción aprobadas por el Gabinete de Seguridad se incluyen el despliegue de fuerzas militares en las entradas a Jerusalén Este.
Analistas de la prensa hebrea y organizaciones humanitarias han advertido de que la medida representa una partición de hecho de la Ciudad Santa.
Sus habitantes cuentan con permiso de residencia y libertad de movimientos por todo el país.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/14/actualidad/1444813278_341142.html
