Desde el mismo comienzo de su carrera política, Peres fue sin duda un hombre importante, pero no por ello querido.
Y no es que Simón Peres no se mezclase en los asuntos del mundo.
Pero, en realidad, la era de Simón Peres y de su visión ya había llegado a su fin a mediados de la década de 1990, cuando Isaac Rabin fue asesinado.
Hace 18 años, la televisión israelí produjo un documental sobre las distintas etapas de su vida, y Simón Peres me propuso que lo acompañase a Vishneva, su pueblo natal en Bielorrusia.
Tal vez justamente aquello que hacía de Simón Peres una persona tan compleja y fascinante fue lo mismo que motivó que los israelíes dejasen de elegirlo para ocupar altos cargos.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/30/opinion/1475241407_721812.html
