En estos días, la Jerusalén palestina y la Jerusalén israelí, divididas por una barrera invisible desde hace décadas, están más partidas que nunca.
“Antes iba por la noche a tomar café a la calle Ben Yehuda, al centro de Jerusalén, pero ya no voy.
“El número de terroristas que ha surgido de los barrios árabes de Jerusalén en las últimas semanas es inaceptable.
Aún conmocionados, muchos vecinos del barrio reciben con improperios al alcalde de Jerusalén, Nir Barkat, que acude rápidamente al lugar del ataque.
Pero el miedo también se siente en los palestinos, conscientes de que todos se han convertido automáticamente en sospechosos.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/13/actualidad/1444761311_531463.html
