Quiero ganar títulos, quiero ser reconocido, quiero que en otros países sepan que existe un tal José Mourinho”.
Manchester no es una etapa más de José Mourinho, es el próximo desafío.
El dedo de José Mourinho en el ojo de Tito Vilanova representó las malas relaciones entre el Real Madrid y el Barcelona en 2011.
Su papá, José Manuel Félix Mourinho, era despedido del Rio Ave. El mismo mensaje navideño le llegó al hijo 41 años después.
Mourinho también rompió a llorar, qué mayor elogio que el de un jugador al que casi nunca había alineado.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/01/eps/1456847306_683282.html
