“En esta investigación, hemos concluido que el manejo y la supervisión de la DEA sobre su programa de fuentes confidenciales necesita una mejora sustancial”, achaca el informe.
El informe, que concluye con unas recomendaciones para la mejora del funcionamiento de la relación entre informantes y la DEA, ha sido bien recibido por la agencia.
Las fuentes se comunicaban con la DEA a través de mensajes de texto o correo eléctronico y, en ocasiones, de manera diaria.
“Hemos encontrado que el programa de fuentes confidenciales de la DEA no cumplía con las pautas establecidas por el fiscal general sobre el uso de este tipo de informantes”, explica el documento fruto de una auditoría realizada por el OIG.
“Entre el 1 de octubre de 2010 y el 30 de septiembre de 2015, la DEA tuvo más de 18.000 fuentes confidenciales activas y, de éstas, más de 9.000 recibieron aproximadamente un total de 237 millones de dólares en pagos por sus servicios a la DEA”.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/09/30/estados_unidos/1475257393_477877.html
