Frente a ellos es necesario, por tanto, en el XXI, volver a contaminar al arte del enigma humano.
Podemos darle la razón a Kootz mientras, simultáneamente, podemos comprender la radical sinrazón que su postura —e impostura— anunciaba.
No obstante, el manierismo retórico anunciado, voluntaria o involuntariamente por Kootz, condujo al arte en la dirección contraria.
Kootz, ávido por ver y comprar obras de este, recorre el gran estudio de la calle Grands Augustins para examinar la última producción.
La desfiguración del arte fue, y es, necesaria contra el excesivo peso de una figuración abigarrada y, a menudo, huera.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/09/opinion/1457514866_833537.html
