“No convocamos a nadie”, dice Portela, “la gente que se acerca, le abraza y le dice cosas al oído, lo hizo porque quiso”.
“Ella sí sabía con quién iba a hablar, lo que le iba a decir y que íbamos a grabar el momento”, confiesa Portela.
El exalcalde era consciente de que se iba a reunir con una exguerillera, pero desconocía su identidad y su historia.
Con el primer abrazo de un joven, el vídeo que hasta ese momento era en blanco y negro cambia al color.
Con esta filosofía Mockus no solo ayuda a Esperanza a pedir perdón, también le advierte de que su decisión tiene un gran riesgo: “Quien pide perdón debe estar preparado para que le digan que no, no hay perdón automático.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/09/28/articulo/1475041357_331668.html
