Las probabilidades siguen a favor de Hillary Clinton, aunque ahora por un muy estrecho margen.
Tan estrecho que estamos expuestos a que cualquier imponderable adicional de aquí al martes permita a Terminator culminar su terrible misión.
Todo indicaba que para un cuadro con tanto oficio como Hillary Clinton y la maquinaria que le apoya, la batalla final se reduciría a un paseo triunfal a la Casa Blanca.
Trump me recuerda las primeras películas de Terminator.
A lo largo de la proyección veíamos que el terrible robot era sucesivamente acribillado, atropellado, desintegrado y fusionado en lava ardiente.
Fuente original: La inmortalidad de Terminator | Internacional | EL PAÍS
