Esa llave de los sueños se nombra con la misma naturalidad rutinaria que los demás objetos, y en ningún momento se le da una explicación, ni vuelve a mencionarse.
Grete Stern.
En una película de Buñuel una mujer va sacando objetos del bolso y mencionándolos al mismo tiempo que los deposita sobre la mesa: las monedas, dice, el encendedor, los cigarrillos, la llave de los sueños, el lápiz de labios, etcétera.
Como atestiguan estudios cuantitativos y como puede confirmar cualquiera de nosotros, la mayor parte de los sueños son de ansiedad y amenaza.
No sabemos cómo serían los sueños alemanes de Grete Stern, que emigró a Buenos Aires en 1935, casada con otro de los grandes de aquella numerosa edad de oro de la fotografía, Horacio Coppola.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/14/babelia/1444837408_635237.html
