El principal motivo que nos lleva a interesarnos por el nazismo, sin duda, es la fascinación por el mal.
Llevamos 70 años desde el final de la II Guerra Mundial, que dio carpetazo al hitlerismo, y el interés no da señales de agotarse.
La II Guerra Mundial no es solo la mayor sino también la más nítida (con sus conocidos límites) en cuanto a opciones morales.
El asunto del tren nazi polaco, sin ir más lejos, ha vuelto a demostrar qué vivo es ese interés público.
¿Nos habríamos enfrentado al mal o habríamos contemporizado o transigido?
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/11/actualidad/1444515398_522926.html
