La rabia ante la impunidad y la exasperación de las comunidades estarían alcanzado nuevas cotas en cantidad e intensidad.
La rabia de la calle produce infamias tan execrables como los linchamientos descritos.
De atenernos a la postura del gobernador tendríamos que concluir que antes de su advertencia los linchamientos sí se permitían.
Al día siguiente, en una comunidad poblana los vecinos dieron muerte a un policía que intentaba defender a su detenido.
Según un estudio de la Universidad Autónoma Metropolitana, de 1988 a 2014 se documentaron 366 linchamientos en México, a razón de 14 por año en promedio.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/02/actualidad/1464821654_598422.html
