Guardias de seguridad vigilan las afueras de la renovada fachada de la Sala Bataclan en Paris, Francia.
Sin embargo, la noche del aniversario de la matanza –el 13 de noviembre– solo podrá oírse el silencio en su interior.
Desde entonces, la sala es propiedad del grupo Lagardère, que lo adquirió junto a Jules Frutos y Olivier Poubelle, gerentes del Bataclan desde 2004.
“Y no solo en el Bataclan, sino en todas las salas de conciertos, que a día de hoy no se benefician de ningún refuerzo particular.
Decenas de trabajadores ultiman las obras en su interior, mientras los vecinos se admiran al descubrir que sus colores vuelven a brillar.
Fuente original: La segunda vida del Bataclan | Cultura | EL PAÍS
