Ante las dudas de quienes creían que se la quería robar, dijo que se la llevó por equivocación.
En Brasil tuvieron luz para destituir a Dilma Rousseff pero porque el poder se mantendría entre el mismo pantano.
La realidad es que desde el día siguiente a la derrota, el Gobierno no ha mostrado los colmillos.
Al punto que esta semana fue detenido Eduardo Cunha, el que siendo presidente de la Cámara impulsó el proceso contra la exmandataria.
Hay que desear que por 48 horas en estas naciones, Colombia y Venezuela, nuestros líderes se comporten a la altura de sus investiduras.
Fuente original: ¡Qué pena con el Rey! | Internacional | EL PAÍS
