Ernesto H Velasco nunca se rindió, continuó participando en el SME y ocupó otros cargos sindicales, pero jamás pudo recuperar su trabajo y alcanzar la jubilación por la que tanto luchó.
De tal forma que mientras Ernesto H Velasco esperaba la muerte de un momento a otro, el Congreso Constituyente de 1917 inició sus trabajos y en enero de ese año aprobaba la redacción definitiva del artículo 123 constitucional.
En sus últimos años fue bibliotecario de la espléndida biblioteca del SME de aquella época.
Fue también secretario general del Sindicato de Telefonistas e inspector del Departamento del Trabajo.
Durante la década de los años 20 fue un incansable luchador por la reglamentación del artículo 123 constitucional, hasta alcanzar la creación de la primera ley del trabajo de 1931.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/18/opinion/023a1pol
