Alrededor de 400.000 wayúus viven en una península en la que las temperaturas oscilan entre los 35 y 42 grados los 365 días del año.
En la imagen, un niño de etnia wayúu sujeta un gallo entre sus brazos, ambos miran fíjamente a la cámara.
Su afán por descubrir y mostrar al mundo las condiciones de vida de los más desfavorecidos viene desde que era una niña, cuenta.
A los wayúu los descubrió por la extracción “tan rudimentaria” que hacían de la sal.
Pero no podría haber completado el periplo sin la ayuda de su guía, Paola Forero, historiadora que “vive con los wayúu, los conoce, los ayuda”.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/21/actualidad/1474490484_261750.html
