Fue famosa la granja de sanguijuelas que tuvo José Vilá en la antigua villa de Gracia (actualmente un barrio de Barcelona) y bastantes hospitales establecieron depósitos de sanguijuelas vivas.
Ya en 1837, Francia exportaba muchos millones de sanguijuelas españolas, unos 35 millones, ya que entonces el mercado francés dedicado a la sangría necesitaba la cifra aterradora de 55 millones de sanguijuelas anuales.
El avión se llevaba un cargamento castizo y casi heroico: 2.000 sanguijuelas lusas para las farmacias de Nueva York.
Según otro libelo, romántico, una buena cura de sanguijuelas alivia mucho las fiebres del amor.
No son muy nuevas, que digamos, las noticias sobre la bondad de nuestras sanguijuelas.
Fuente: http://www.jotdown.es/2015/10/las-sanguijuelas-medicinales/
