Leer mala literatura es como comer comida basura”, sentencia.
Su éxito es una literatura comprometida con la vida y enemiga del maniqueísmo que busca la comprensión del otro.
Y no de cualquier cosa: “Para escribir bien es esencial leer buena literatura.
Hay muchos pobres en EE UU que no veo representados ni en la literatura ni en otros aspectos de la vida”, explica Strout, de visita en Madrid.
Nacida en una familia paupérrima de una aldea de Illinois, la protagonista y narradora de este libro es la encarnación del sueño americano.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/15/actualidad/1473962285_757533.html
