Te relacionas con la gente, estás en la calle, organizas tu día a día como quieres.
Mi primer día de trabajo nevó y mis nervios no cabían en el coche.
Se bajó del taxi como si fuésemos amigas de toda la vida y yo le deseé suerte desde la más profunda sinceridad.
Ya con mi hermano haciéndose cargo del taxi de mi padre, a mis 23 años, empecé a prepararme para la profesión.
Mucha gente, sobre todo las señoras mayores, me preguntaban si no me daba miedo que alguien me hiciese algo.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/10/05/articulo/1475661893_520077.html
