Dejen que los niños se acerquen a los libros, a todos, que no muerden.
Así, si uno de tantos comités inquisidores que han surgido en España señala uno de mis libros como inadecuado podré defenderme.
Los recortes que sufrieron mis libros eran cómicos pero yo viví las acusaciones que me hicieron como una pequeña tragedia.
Muchos maestros me dan las gracias porque se sirven de estos libros para animar a la lectura y hacer trabajos de redacción.
Esas personas no saben que en las sociedades abiertas los libros no se prohíben ni se censuran.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/07/27/estilo/1469640131_540506.html
