Como ellos, otros pensadores, intrigados por la beligerancia de sus días, han discutido a través de correspondencia el origen del mal.
Para Freud —y en esto discrepaba de Tolstói— la crueldad no es inhumana, todo lo contrario: un atributo muy humano.
¿Es la maldad un rasgo natural o consecuencia de las fricciones de la vida en sociedad?
Opina que una sociedad bien organizada otorga a a los individuos, fuerza psicológica y lazos afectivos que previenen las contiendas.
La tesis de que la violencia es la mejor arma contra la violencia, conduce, a su juicio, a una espiral sin fin.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/09/buenavida/1457537093_121682.html
