Acaba de concretarse el encuentro con los vinos naturales de Jair Téllez —conocido por sus restaurantes, Laja en Baja California, Merotoro y Amaya en Ciudad de México— y pienso que también podría llamarlos vinos desnudos.
Los vinos naturales forman una nueva familia vinícola que se extiende poco a poco por todo el mundo hasta ocupar cerca del 6% del mercado.
Jair me lo explica con su propia lógica: son vinos tan diferentes que la simple referencia condicionaría la percepción del bebedor.
Algunas son obra del francés Louis Antoine Luyt, quien dio un salto a México para unirse a Jair Téllez en Bichi.
El vino natural viene a ser un producto concebido sin guía, ideas preconcebidas u objetivos marcados por el gusto de los grandes prescriptores.
Fuente original: Los vinos desnudos | Estilo | EL PAÍS
