Cada vez que tiene un problema con los sindicatos, Macri llama a Moyano, que incluso se ha reunido con él en secreto en la Quinta de Olivos, la residencia presidencial.
Macri primero pudo dividir a la oposición peronista y ahora también está logrando algo muy difícil para un presidente ajeno al peronismo: el apoyo indirecto de buena parte de los sindicatos.
Una diferencia mínima, un kirchnerismo envalentonado, sindicatos fuertes, una crisis económica importante y minoría en el Congreso y el Senado.
El 22 de noviembre de 2015, cuando Mauricio Macri ganó por menos de tres puntos, los análisis apuntaban que lo tendría muy difícil para gobernar.
Los transportistas se han puesto en armas porque buena parte de su negocio está precisamente llevar esas cartas a las casas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/02/12/argentina/1455317968_709994.html
