La estrategia de Maduro consiste en retrasar el referéndum hasta más allá del 10 de enero.
Y además, el régimen sigue sin liberar a los presos políticos cuya mera existencia es una prueba de la nula buena voluntad que Maduro tiene para superar la crisis.
El presidente venezolano juega a ignorar que su constante desprecio a los esfuerzos internacionales para ayudar a Venezuela no tendrán consecuencia alguna para el chavismo, pero debe saber que el tiempo se le agota.
Debe permitir que se celebre el referéndum en plazo y liberar a los presos.
A pesar de que el oficialismo trató de silenciarla, con una contramanifestación donde el mandatario venezolano exhibió su retórica amenazante, la convocatoria de la oposición fue un éxito completo y una ratificación de la amplia victoria obtenida en las urnas el 6 de diciembre del año pasado.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/02/opinion/1472835683_916990.html
