Habitantes de agencias y colonias de Salina Cruz exigieron a la CFE un servicio digno ante cortes constantes de energía que, denuncian, afectan alimentos, transformadores y actividades cotidianas.
Marchan en Salina Cruz por apagones: “todos los días se nos va la luz”, reclaman
Habitantes de agencias y colonias de Salina Cruz exigieron a la CFE un servicio digno ante cortes constantes de energía que, denuncian, afectan alimentos, transformadores y actividades cotidianas.
Habitantes de agencias y colonias de Salina Cruz marcharon para exigir a la CFE atención ante apagones constantes.
Ante los constantes apagones que los han dejado semanas sin energía eléctrica, decenas de afectadas y afectados marcharon este día en Salina Cruz para exigir a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) un servicio digno.
Sin importar el intenso calor de más de 35 grados, las y los inconformes señalaron que todos los días se registran apagones, lo que afecta sus actividades diarias, la conservación de alimentos y la operación de servicios básicos.
“Llevamos meses enteros así; se va la luz, se nos descomponen los alimentos. En Playa Brasil se han quemado los transformadores, no hay mantenimiento, la CFE nos ha dejado a la deriva”.
En la movilización participaron habitantes de Playa Brasil, así como pobladores de las agencias de La Ventosa, Boca del Río, San José del Palmar y San Antonio Monterrey.
También asistieron personas afectadas de colonias como Barrio Nuevo, Centro, Juquilita y Del Bosque, quienes reclamaron que los cortes de energía se han vuelto parte de la vida cotidiana.
“Lo que exigimos es un trato digno. Sabemos que hay transformadores afectados, que la gente está cansada y que la CFE no hace nada”.
Al llegar a las oficinas de la CFE, trabajadores atendieron a las y los manifestantes y les explicaron que el problema de los transformadores se debe a la sobrecarga del servicio eléctrico. También se comprometieron a brindar atención a los reportes.
“Nosotros estamos cansados de que se nos vaya la luz todas las noches. Exigimos respuesta. La CFE dice que ya lo atiende, pero no vemos claro. Seguiremos exigiendo que nos den un servicio digno, que todas y todos los mexicanos merecemos”.
Las y los manifestantes advirtieron que continuarán exigiendo soluciones mientras no haya una respuesta visible y suficiente para las comunidades afectadas.
Análisis
La marcha en Salina Cruz confirma que la crisis eléctrica en el Istmo no es un hecho aislado ni una molestia menor. Los reclamos se han extendido entre agencias y colonias donde los apagones ya forman parte de la rutina diaria, con impactos directos en alimentos, descanso, trabajo y salud.
El punto de fondo es la brecha entre la demanda real de energía y la capacidad de la infraestructura eléctrica disponible. Si los transformadores se queman o se saturan, el problema deja de ser un incidente ocasional y se convierte en una falla estructural de mantenimiento, planeación y capacidad instalada.
La protesta también refleja cansancio social. Cuando la población marcha bajo temperaturas superiores a los 35 grados, el reclamo no es solo administrativo: es una exigencia de condiciones mínimas para vivir y trabajar en una región donde el calor vuelve indispensable el servicio eléctrico.
Para la CFE, el desafío no será únicamente explicar la sobrecarga, sino presentar una ruta verificable: cambios de transformadores, mantenimiento preventivo, calendarios de atención y comunicación directa con las comunidades afectadas.
El abogado del diablo
Desde otra perspectiva, la CFE podría argumentar que el aumento del consumo eléctrico durante temporadas de calor extremo ha rebasado transformadores y líneas diseñadas para una demanda menor. Bajo esa lectura, los apagones serían resultado de una red presionada por el crecimiento del uso de ventiladores, refrigeradores y aires acondicionados.
También podría sostener que reparar o sustituir transformadores requiere diagnóstico técnico, disponibilidad de equipos y coordinación operativa, por lo que no siempre puede resolverse de inmediato tras una protesta.
Sin embargo, ese argumento no borra la responsabilidad institucional de prevenir la saturación, atender los reportes y comunicar con claridad qué se hará, cuándo y en qué zonas. La explicación técnica puede ayudar a entender el problema, pero no sustituye la obligación de resolverlo.
La pregunta central es si la CFE asumirá estos apagones como una emergencia regional o si seguirá tratándolos como reportes aislados. Para las comunidades, la diferencia se mide cada noche que vuelve a irse la luz.
