En cada programa, Alan sorprendía con sus creaciones que, a veces, ni él mismo sabía por qué preparaba.
“Es tanta la emoción que no alcanzo a asimilar [la victoria] todavía”, dijo Alan tras el triunfo.
Alan Rangel, lavaplatos de 25 años, superó a la hermana Flor, una monja que quería llevarse el premio para salvar a su convento de la ruina, con más olfato que academia en la cocina.
La intuición ganó a la poderosa madre iglesia en los fogones de la primera edición de MasterChef México.
Alan ganó un lugar en el concurso con una carne de venado con puré de papa y camote (boniato) y salsa de chile morita, un platillo que nunca había preparado.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2015/10/19/television/1445268172_162631.html
