Sí, Tenochtitlan cayó, pero nació un nuevo pueblo, una mezcla de tradiciones, un pueblo fuerte, el de los mexicanos.
Después de más de dos horas de ceremonia, todos mis sentidos están más agudos y sensibles.
Sus manos sujetan una rosa, suavemente agarra mi dedo y le clava en el centro una espina de la flor.
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Meteora llegó a Ciudad de México desde Barcelona hace seis meses.
Fuente: http://elpais.com/verne/2016/08/24/mexico/1472002771_224356.html
