El mundo y nuestros cuerpos se van ajando, pero el paso del tiempo no parece incumbirle a Mike Scott.
La visita, ante un millar largo de espectadores, superó con creces las dos anteriores y dejó la sensación de que Mike es un rockero no ya duradero, sino incorruptible.
Las casi dos horas fugaces.
Pero es que un estreno tan flamante como ‘Nearest Thing To Hip’ parece un momentazo de ‘The Last Waltz’.
Y las dos piezas inaugurales, ‘Destinies entwined’ y ‘Still a freak’, se encargaron de corroborarlo como sacudidas fulminantes.
Fuente: http://elpais.com/ccaa/2015/09/29/madrid/1443544664_673510.html
