¡Construye el muro!»), o los más gráficos «Donald “Fuckin” Trump», («Donald Trump el más cabrón») o «Finally someone with balls» («Por fin alguien con cojones»), que corean sus seguidores en plan hinchada deportiva y se materializan en el merchandising de campaña.
Hemos incluido fotogramas y mencionado películas que exploran el territorio en disputa de la estupidez, aunque ninguna se sitúa al nivel de Forrest Gump (R. Zemekis, 1994), no solo por su singular protagonista ni por su cacofonía con Donald Trump, sino por los contradictorios subtextos que maneja.
Solo está el hombre, el nombre, la marca, la personalidad que han visto en la televisión».
Sus enseñanzas, y únicamente sus enseñanzas, pueden resolver los problemas que ofenden al corazón y dejan al mundo perplejo.
El muñeco, a fin de cuentas, es intercambiable, lo más dudoso es que decaiga la larga tradición de la estulticia, ¿qué seríamos sin ella?
Fuente: http://www.jotdown.es/2016/07/militantes-de-la-estupidez/
