Recuerdo un cuadro del Prado, La presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste, de Rosales.
Llevados a Yuste, Carlos I los perdonó.
Ya en el monasterio, Carlos renunció a los goces de la carne.
Almuerzo en soledad, al igual que Carlos I, en su caso por el prognatismo que le dificultaba masticar, avergonzándole.
Al abdicar y retirarse a San Jerónimo de Yuste en 1557, Carlos dispuso su traslado a Cuacos.
Fuente: http://elpais.com/elviajero/2016/02/25/actualidad/1456401600_222810.html
